
¿Por qué utilizamos calentadores infrarrojos recubiertos de oro?
¿Alguna vez ha pasado que un lote de pan se vea perfecto por fuera, pero al cortarlo, el interior sigue siendo masa cruda? Es frustrante. La mayoría de las veces, eso ocurre porque el horno no puede distribuir el calor lo suficientemente rápido ni de manera uniforme. Ahí es donde entran en juego los calentadores infrarrojos recubiertos de oro.
La magia del recubrimiento de oro
Puede preguntarse por qué cubrimos los calentadores con oro. No es por su apariencia. Los calentadores de cuarzo convencionales dispersan el calor por todas partes. Pero al añadir esa fina capa de oro, cambia la forma en que se distribuye el calor. En lugar de desperdiciar energía, el oro refleja ciertas longitudes de onda de vuelta al elemento, concentrando así el calor directamente sobre la masa. Es muy rápido. Realmente rápido. El horno alcanza la temperatura deseada casi al instante. No hay necesidad de lidiar con ese problema de retraso en el calentamiento, donde la parte exterior se quema mientras el interior sigue frío.
Lograr la temperatura ideal
Si ha utilizado hornos convencionales, sabe bien qué significa lidiar con el problema del exceso de calor. Se establece una temperatura, pero el horno sigue subiendo más allá de ese punto, y entonces hay que luchar para bajar la temperatura. Estos tubos recubiertos de oro no tienen ese problema. Reaccionan en cuanto se modifica la tensión eléctrica. Cuando el controlador interrumpe el suministro de energía, el calor disminuye inmediatamente. Sin necesidad de adivinar ni ajustar continuamente la temperatura. Sin embargo, hay algo importante que tener en cuenta: estos calentadores generan mucho calor en un espacio reducido. Asegúrese de que sus cables y enchufes puedan manejar la corriente adecuada. Además, deje algo de espacio alrededor de ellos. Si no hay ventilación, existe el riesgo de que los enchufes se derritan, y nadie quiere eso.
Menos suposiciones, mejores resultados
Lo mejor de todo es que ya no tiene que luchar contra su equipo. ¿Recuerda esa sensación de abrir la puerta del horno y que todo el calor se escapa, obligándolo a esperar 20 minutos hasta que el horno se caliente nuevamente? Olvídese de eso. La energía infrarroja penetra en los alimentos tan rápidamente que el tiempo de recuperación es prácticamente imperceptible. Simplemente puede reemplazar sus lámparas antiguas por estas, y así tendrá un control mucho mejor sobre la temperatura. Un consejo: trate estos tubos con cuidado. Son un poco más frágiles que el cuarzo convencional, y no les gusta que se les dé golpes o que se ensucien. Manténgalos limpios, y así sus productos estarán siempre en óptimas condiciones.